Nuestros inicios

SUS INICIOS

Por: Misionera Julieta Murillo A.

En el año 2009, el Señor me pidió después de 11 años de haber servido en India plantando Iglesia, que regrese a mi país, Ecuador, a multiplicarme en misioneros ecuatorianos. Al llegar a Ecuador, hablé con mis líderes de la misión con la que servía en India si me era posible continuar en la misión pero ahora sirviendo desde Ecuador en esta nueva faceta de la movilización. Los líderes de la misión SIM aceptaron y apoyaron el proyecto, permitiéndome servir desde Guayaquil. También me reuní con los misioneros de la IMB, quienes estaban movilizando en Ecuador. Ellos me animaron y me facilitaron materiales, y tanto SIM como IMB me ofrecieron capacitación para realizar la tarea. Pude viajar a diferentes reuniones y capacitaciones donde aprendí más sobre esta área de la movilización y el envío.

Hablé con mi pastor y le conté que volvía a Ecuador, pero que seguía siendo misionera y que necesitaba que él como pastor y la Iglesia me sigan apoyando como misionera aunque esté en el país. Le conté la visión de multiplicarme en misioneros para los no alcanzados, y el pastor y toda la Iglesia me ofrecieron el apoyo para cumplir lo que Dios me había enviado hacer en el país. En el mes de Julio del 2009, empecé a reunirme una vez por semana con la hna. María Lola Moreno, quien era mi amiga desde la adolescencia y a quien Dios le estaba inquietando y llamando para una labor especial.  Nos reuníamos para orar por los misioneros y por los obreros en la India, y por lo que Dios nos estaba pidiendo que hagamos en la movilización. El misionero Guido Muse de la IMB que vive y trabaja en Ecuador hace muchos años, creyó en nosotras y nos permitió usar su oficina en Guayaquil y trabajar junto a ellos. Fue en este lugar que empezamos la base misionera.  Esta reunión de los días miércoles se fue dando a conocer y en poco tiempo ya no éramos 2 ya éramos 5, y luego más. Unos venían para averiguar que estábamos haciendo, unos se quedaban y otros se volvían a ir. Empezamos a orar por un nombre para esta organización misionera que estaba naciendo. La hna. María Lola Moreno y yo, junto al hno. Edwin Smallwood, también misionero de la IMB en Ecuador en ese tiempo, nos reunimos un día para determinar el nombre y sentí de parte del Señor que tenía que ser algo que se identificara con las Agencias Misioneras que nos estaban mentoreando (IMB y SIM), pero que debía ser algo propio del Ecuador. Nos dimos cuenta que las iniciales de estas dos agencias misioneras tienen en común son “IM”, así que pensamos en varios nombres con estas iniciales. Fuimos descartando opciones hasta quedar sólo con una. Así fue como sentimos de parte de Dios que el nombre sería Impacto Mundial, y su slogan “del Ecuador a los no alcanzados”.

Desde el año 2009 hasta la fecha, Impacto mundial se dedica a movilizar, capacitar y facilitar el envío de misioneros desde el Ecuador a los no alcanzados.

 

BIOGRAFÍA

Misionera Julieta Murillo Alvarado

Presidenta y fundadora de IMPACTO MUNDIAL

Nací en una familia humilde en la ciudad de Guayaquil, Ecuador. Tuve una infancia muy dura. Trabajé desde muy pequeña para ayudar en casa. Conocí al Señor a la edad de 11 años, y empecé a ir a la iglesia. Allí escuché mis primeras biografías misioneras y aprendí muchos versículos de memoria. Me gustaba mucho leer  sobre misiones y empecé a orar por países donde estaba prohibido compartir el evangelio; y por misioneros. Cuando me preguntaban que quería ser de grande, siempre contestaba ¡misionera! A la edad de 14 años, después de ver un video sobre los misioneros que intentando predicar el evangelio en mi país, fueron asesinados por la tribu huaorani, sentí que no estaba haciendo nada. Así que le dije al Señor que estaba lista para servir en misiones. Fue así como empecé a los 14 años a servir en misiones localmente y a tiempo completo. Entretanto, mi llamado a los no alcanzados, a los países más pobres, a los países perseguidos, seguía latiendo fuerte en mi corazón.

El Señor me permitió en mi país terminar mis estudios secundarios y luego obtener un título de Licenciatura en Teología. Después de un tiempo, Dios me llevó a Costa Rica en donde pude conocer más sobre misiones transculturales y  acerca de la gran necesidad que hay entre los musulmanes, hindúes, budistas, y que son pocos los misioneros que están saliendo a alcanzarlos.  Sentí que era el tiempo para ir donde ellos; pero en mi país no me entendían a causa de no existir en ese tiempo, mayor información sobre esta realidad.

Fue entonces que el Señor me confirmó que debía quedarme en Costa Rica y que saldría de allí a las naciones. Cursé estudios formales sobre misiones transculturales y fue entre los indígenas de la selva costarricense donde realicé práctica misionera. Luego de esto el Señor permitió que la organización misionera me enviara a la India.

En la India, pude vivir y servir por 11 años. Durante estos años, pude aprender sus idiomas, cultura, acerca de sus religiones, lo que ellos creen. Dios me envió a India a hacer discípulos y a plantar Iglesias en hogares.  Los primeros años no fueron fáciles, siendo una mujer soltera en un país donde predominan los hombres, las religiones muy extremas, donde adoran más de 332 millones de dioses, dónde hay mucha presencia musulmana, budista y de muchas otras religiones que han nacido en este país.  Pero Dios me llamó, y Él hizo su obra. Comencé la obra visitando familias y teniendo caminatas de oración. Al tiempo devocional que tenía en mi casa se iban añadiendo más y más personas, al punto de convertirse luego en una iglesia. Al pasar el tiempo y como resultado de las visitas a diferentes familias, se fueron formando más iglesias en casas. El Señor me dio un equipo local de 18 obreros quienes nacieron en la fe en nuestro ministerio. Ellos actualmente están a cargo de la obra en India, la cual lo superviso yo desde Ecuador. Viajo a India cada 2 años para visitar los obreros y los nuevos cristianos e Iglesias.

En el 2009, Dios me trajo de nuevo a Ecuador con el propósito de multiplicarme en misioneros ecuatorianos. Siento que si somos más los que salimos a las naciones no alcanzadas, el trabajo sería mejor. Mi ministerio en Ecuador actualmente consiste en movilizar, capacitar y ser un puente en el envío de misioneros desde el Ecuador a los no alcanzados.

 

BIOGRAFÍA

María Lola Moreno

Vicepresidenta y fundadora de IMPACTO MUNDIAL

A la edad de los 11 años temía mucho a la muerte. No sabía que sucedería el día que yo muriera. Pasaba llorando, muy triste en la escuela; pero un día una buena amiga de mamá nos invitó a la Iglesia y empezamos a congregarnos. Fue en un campamento para niñas “Mensajeras del Rey”, en dónde estábamos sentadas a la orilla de la playa, cuando me presentaron a Cristo y lo recibí como el Señor y Salvador de mi vida.

Crecí en la iglesia. Luego de pasar de niña a señorita participé en la Organización Misionera S.A.S. (Sociedad Auxiliar de Señoritas).

Ahí conocí de historias misioneras, historias bíblicas, sobre el servicio al prójimo, participé de campamentos y aires libres evangelísticos. Fui la directora de S.A.S. EN ACCIÓN, en el área de los payasos. Fue un tiempo hermoso sirviendo y hablando de Cristo en especial a niños. Luego pasé a formar parte del liderazgo de los jóvenes de mi Iglesia, y es ahí cuando despierta mi necesidad de servir fuera de las paredes del templo. La Iglesia amplió su visión, de salir de la comunidad a servir en la comunidad. Fue cuando empecé, junto a otros jóvenes, a hacer misiones en varias localidades cercanas a nuestra ciudad. Aun dedicándome a la obra misionera local, algo inquietaba mi corazón. Dios quería algo más de mí.

Fue entonces que en una ceremonia de aniversario de la iglesia Bautista Israel a la que asisto, mientras predicaba el pastor y cantaba el grupo de música de fondo, yo lloraba y le decía a Dios ¿por qué lloro?,  fue cuando entendí que tenía que rendirme totalmente a sus pies y servirle con todo mi ser, mis talentos, mi tiempo, mis finanzas y empezar a morir para mí, para vivir por Él.

Al tiempo que Dios trabajaba conmigo, Dios estaba enviando de vuelta a casa desde la India a mi hermana y amiga de infancia, la misionera Julieta Murillo. Fue cuando Dios nos volvió a unir, así como cuando éramos pequeñas y  trabajábamos juntas en MENSAJERAS DEL REY y  S.A.S. EN ACCIÓN.  Ahora Dios nos llamó a servir en las Naciones no alcanzadas. Iniciamos juntas la Organización Misionera Impacto Mundial, la cual actualmente dirigimos.